Comentarios sobre el proceso constituyente chileno a la luz del resultado del plebiscito de salida de 4 de septiembre de 2022

Con el objetivo de dar una salida democrática al estallido social de octubre de 2019, en el mes de noviembre de ese año los principales partidos políticos democráticos de Chile firmaron un “Acuerdo por la paz y la nueva Constitución” que daría inicio al proceso constituyente 2019-2022. Este acuerdo posteriormente fue concretado por la vía institucional y el 24 de diciembre de 2019 se publicó la Ley No. 21.200 que dio inicio formal al proceso constituyente. En términos generales el itinerario constitucional contemplaba un plebiscito de entrada, la elección, instalación y desarrollo del trabajo del órgano constituyente y un plebiscito de salida.

En el plebiscito de entrada (que por la pandemia debió efectuarse el 25 de octubre de 2020) la ciudadanía se pronunció sobre dos consultas: i) ¿Quiere Usted una nueva Constitución? y ii) ¿Qué tipo de órgano debiera redactar la nueva Constitución? En este caso las opciones eran una “Convención Mixta Constitucional” (compuesta por parlamentarios y ciudadanos elegidos para tal efecto) o una “Convención Constitucional” integrada en su 100% por ciudadanos electos. Este proceso estuvo marcado por la paridad, escaños reservados para pueblos originarios y con reglas especiales para que independientes compitieran en igualdad de condiciones con los partidos.  El resultado de este plebiscito (con sufragio voluntario) marcó un contundente triunfo de la opción “Apruebo una nueva Constitución” (78,3% de sufragios válidamente emitidos) y elaborada por una Convención Constitucional (79% de sufragios válidamente emitidos). En este plebiscito participaron 7.573.914 electores, que equivale al 50,9% del padrón electoral.

Con el triunfo de la opción “Apruebo una nueva Constitución” y una Convención Constitucional como órgano redactor en el mes de mayo de 2021 se llevó a cabo la elección de los 155 integrantes de la Convención Constitucional. En este proceso votaron 6.190.448 ciudadanos, que equivale aproximadamente al 43% del padrón electoral. La Convención Constitucional estuvo integrada mayoritariamente por personas inclinadas a una izquierda más radical a la que se sumaron los 17 escaños reservados indígenas también identificados con la izquierda más extrema.

El 4 de julio de 2021 comenzó el trabajo de la Convención Constitucional y se extendió hasta el 4 de julio de 2022. De acuerdo con el cronograma constitucional el 4 de septiembre la propuesta de la Convención Constitucional fue sometida al escrutinio de la ciudadanía en el Plebiscito de salida.

En el Plebiscito de salida sufragaron 13.021.063 personas. Al margen del voto obligatorio que regía este proceso, se trató de una votación histórica, ya que representa al 85% del padrón electoral chileno. En este gran marco de votación un 38,14% de los ciudadanos respaldaron la propuesta constitucional y un 61,86% optó por el rechazo.

Aunque las encuestas en los meses anteriores al acto plebiscitario daban cuenta de un avance del rechazo, la verdad es que el resultado está muy lejos de los mejores y peores pronósticos de los partidarios de ambos sectores. Bajo el supuesto de que se trata de un tema debatible, me permito proponer al lector algunas causas, que, según mi punto de vista y sin intención de excluir otras, explican las razones del triunfo del rechazo:

  1. Muchos convencionales tuvieron comportamientos totalmente extraños a la cultura cívica chilena. Un exacerbado triunfalismo de muchos convencionales, especialmente de aquellos identificados con la izquierda más extrema, los llevó a cometer errores que deslegitimó la Convención a los ojos de la ciudadanía. Por ejemplo, un grupo radical propuso que todas las instituciones republicanas fuesen derogadas y que el país fuese dirigido por una especie de “Asamblea de los Pueblos” que, si bien no prosperó atendida su irracionalidad, generó molestia y preocupación por el giro que estaba tomando el trabajo convencional. Varios hechos absurdos fueron observados por la opinión pública en una época donde la masividad de la información y su inmediatez son la regla general. La embriaguez del poder de la Convención tampoco supo leer la advertencia ciudadana manifestada en la elección presidencial y parlamentaria del 2021. En este proceso el candidato de la ultraderecha José Antonio Kast pasó a segunda vuelta con la más alta mayoría relativa y el Congreso quedó integrado con una alta representación de las fuerzas de derecha, centroderecha y centro, ganando el terreno perdido en las elecciones de convencionales. Los resultados de esas elecciones dejaron claro que el 78% de quienes votaron apruebo en el plebiscito de entrada no compartían totalmente el curso que la Convención le estaba dando al proceso.
  2. Otra causa que explica el resultado del plebiscito de salida es la forma como se incorporó la plurinacionalidad. Al parecer la ciudadanía no logró entender ni aceptar las consecuencias de que Chile se transformara en un Estado Plurinacional. Llama la atención que en las comunas con más presencia de pueblos originarios el rechazo se impuso con más del 60% de los votos.
  3. La irrupción de políticos de centro izquierda como la senadora Ximena Rincón o movimientos ciudadanos como Amarillos por Chile, etc., fueron decisivos para instalar la idea de un rechazo transversal. Figuras importantes del mapa político chileno derechamente se pronunciaron a favor del rechazo como el expresidente Eduardo Frei y otras si bien no se pronunciaron manifestaron serias dudas a la forma como la propuesta constitucional diseñó el sistema político, recomendando cambios en el corto plazo, es el caso del expresidente Ricardo Lagos. El repliegue de las figuras de derecha partidista también contribuyó a este objetivo. Este aspecto de la campaña es esencial porque se derrumbó la estrategia de plantear este plebiscito como una contienda “Constitución de Pinochet” versus “Constitución democrática”.
  4. La delincuencia y la migración descontrolada. El clima de inseguridad, no pocas veces asociada a la migración irregular por parte de la ciudadanía (aunque no lo sea en estricto rigor), influyeron en un estado de ánimo menos dispuesto a cambios profundos. En tiempos inseguros las personas tienden a refugiarse en lo conocido.
  5. Ante la caída constante de la aprobación ciudadana a la Convención Constitucional que se comenzó a consolidar desde el mes de abril de 2022, el Presidente Boric decidió ponerse prácticamente a la cabeza de la campaña del apruebo. Bajo el pretexto de informar a la ciudadanía su gobierno se transformó en un actor político de la campaña, tanto así, que la Contraloría General de la República dictaminó que el Ministro Giorgio Jackson, uno de los más cercanos a Boric, infringió el principio de prescindencia política con algunas de sus intervenciones. Los errores del Gobierno de Boric en la conducción del país hicieron que en forma histórica bajará su aprobación ciudadana solo a pocos meses de iniciado su mandato. Entonces, en el contexto de un Presidente con bajo apoyo en la ciudadanía y que se alza como cabeza de la campaña por el apruebo, inevitablemente llevó a que muchos ciudadanos asimilaran la desaprobación de Boric a la propuesta constitucional.

Parte del bando que apostó por el apruebo ha tratado de explicar el resultado culpando a los medios, las mentiras y la manipulación, evitando llevar a cabo una verdadera autocrítica. En efecto, muchas voces de la izquierda gobernante acusan al sistema de medios de comunicación una parcialidad que fue decisiva en el resultado, sin embargo, si esto fuera así, no se explica el resultado del plebiscito de entrada, el triunfo de Boric o simplemente que la derecha solo ganará el ejecutivo dos veces en los últimos 32 años. Es una falta de respeto seguir subestimando a la ciudadanía, hoy a más de 8 millones de personas. Esa actitud de sostener que “el pueblo es virtuoso cuando vota como yo quiero e ignorante cuando se aleja de mi verdad”, nos llevó a perder una oportunidad histórica de darnos una nueva Constitución que representara a la mayoría de los chilenos.

¿Qué sigue?

Ante el contundente resultado del plebiscito que dio el triunfo a la opción “Rechazo” y con un casi 62% del 85% del padrón electoral que no apoyó la propuesta de la Convención Constitucional, en el marco de un proceso electoral democrático ejemplar, donde después de dos horas de cerradas las mesas ya se conocía la voluntad de la ciudadanía, cabe preguntarse si debe o no seguir el proceso constituyente.

En este escenario, de aplicarse literalmente el artículo 142 de la Constitución, introducido por la Ley de Reforma Constitucional No 21.448, “si la cuestión planteada al electorado en el plebiscito ratificatorio fuere rechazada, continuará vigente la presente Constitución”. Sin embargo, considero que no es posible aplicar esta norma sin tomar en cuenta el factor político que subyace a un texto constitucional. En esta línea me parece que es necesario visualizar algunas cuestiones importantes: el plebiscito de entrada arrojó como resultado que la gran mayoría de ciudadanos estima que es necesario reemplazar la Constitución vigente, el momento constitucional para validar -en una postura que me parece legítima- la Constitución del 80´y sus reformas fue el plebiscito de entrada y en el marco de este proceso democrático hubo fuerzas políticas que se manifestaron por esta opción y perdieron. Es incuestionable que mayoritariamente el cuerpo político ha decidido que la Constitución vigente cumplió su ciclo. Por otro lado, no se puede desconocer que muchas personas que en el plebiscito ratificatorio votaron “Rechazo” lo hicieron bajo el supuesto de que el proceso constituyente continuaba para buscar una “nueva y mejor Constitución”. Tradicionalmente la derecha (en el entendido que sus partidarios podrían querer mantener vigente el modelo constitucional actual) no ha superado entre el 40% y 45% de los sufragios, atendido esto, el 62% del “Rechazo” está conformado por miles de ciudadanos que quieren un cambio constitucional pero que no se sintieron representados por la propuesta de la Convención y no votaron rechazo para ratificar la Constitución del 80´.

No existe espacio político para mantener la Constitución del 80´, ni siquiera con reformas más estructurales, porque ella adolece del mismo carácter del que se acusó a la propuesta constitucional, no es lo suficientemente representativa como para que se alce como un instrumento que goce de la legitimidad suficiente por el cual se fijen las reglas básicas de convivencia política. Tratar de mantener la Constitución actual es inviable políticamente, con independencia de lo que establezca el citado art. 142 de la Constitución.

El proceso constituyente debe seguir y así lo han entendido la gran mayoría de partidos políticos y corresponde a estas fuerzas políticas alojadas en el Congreso las que han de establecer los mecanismos y procedimientos que serán utilizados para ello. Esperemos que ahora no se cometan los errores del proceso anterior y se tenga en cuenta la voluntad popular, que al parecer no desea refundaciones ni experimentos constitucionales difíciles de entender.

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